He aquí mi cuerpo al descubierto,
sin miedos, ni ventura os lo presento,
mas no muero por un silencio,
llevarme preso, os lo ruego.

Mis manos limpias sin fuego,
camino a un lugar sin miedo,
mientras que me hacéis preso,
yo seguiré en duelo.

Decidme cuando muero,
para apagar mí desconsuelo,
ya que presto yo no puedo,
con el amor una vez muerto.