Pensamientos en una tarde de playa..
¿Qué
entienden ustedes por felicidad? Algunos dirán que la felicidad
consiste en obtener lo que deseamos. Uno desea un auto, lo obtiene y es
feliz. Desea un sari o alguna otra indumentaria; deseo ir a Europa y,
si puedo hacerlo, soy feliz. Quiero ser el más grande de los políticos
y, si lo consigo, soy feliz; si no lo consigo, soy desdichado. Así, lo
que ustedes llaman felicidad es obtener lo que desean, el logro o el
éxito, llegar a ser nobles; en una palabra, conseguir alguna cosa que
desean. En tanto deseen algo y puedan obtenerlo, son perfectamente
felices, no se sienten frustrados; pero si no pueden conseguir lo que
desean, comienza la infelicidad. Esto es lo que nos interesa a todos,
no sólo al rico y al pobre. Tanto el rico como el pobre desean obtener
algo para sí mismos, para su familia, para la sociedad; y si algo les
impide hacerlo, si algo les detiene, se sentirán desdichados. No
estamos discutiendo esto no decimos que los pobres no deberían tener lo
que desean. Ese no es el problema. Estamos intentando descubrir qué es
la felicidad y si la felicidad es algo de lo cual estamos conscientes.
En el instante en que estamos conscientes de que somos felices, ¿es
felicidad eso? Tan pronto tenemos conciencia de que somos felices, eso
ya no es felicidad.
En el momento en que tenemos conciencia de que somos humildes, no somos humildes.
Así pues, la felicidad no es cosa que podamos perseguir: llega. Pero si la buscamos, nos evadirá.

Buscamos
la felicidad por medio de cosas, de pensamientos e ideas a través de la
relación. Por lo tanto, se vuelven sumamente importantes las cosas, la
relación y las ideas, no la felicidad. Cuando buscamos la felicidad por
medio de algo, ese algo adquiere un valor mayor que la felicidad misma.
Formulado de esta manera, el problema parece simple y es simple.
Buscamos la felicidad en la familia, en la propiedad, en el nombre;
entonces la propiedad, la familia, la idea, adquieren extrema
importancia, ya que la felicidad es buscada a través de un medio; de
esa manera, el medio destruye el fin. ¿Puede la felicidad hallarse a
través de algún medio, de alguna cosa hecha por la mano o por la mente?
¡Es tan obvio que las cosas, las relaciones y las ideas son
impermanentes, que siempre terminan por hacernos desdichados!… Las
cosas son impermanentes, se gastan y se pierden; la relación constituye
una fricción constante, y la muerte aguarda; las ideas y las creencias
carecen de solidez, de permanencia. Buscamos la felicidad en ellas, sin
darnos cuenta de su impermanencia. Así es como el dolor se convierte en
nuestro constante compañero.
Para descubrir el verdadero significado
de la felicidad debemos explorar el río del conocimiento propio. El
conocimiento propio no es un fin en sí mismo. ¿Tiene un origen el río?
Cada gota de agua, desde el principio al fin, hace al río. Imaginar que
encontraremos la felicidad en el origen es un error. Ha de ser hallada
allí donde nos encontramos en el río del conocimiento propio.

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