Intentemos, como hacemos siempre, descifrar el idioma de los precios y
ver que expectativas manifiestan los mercados para el mundo que viene.
Para hacerlo, tomemos la variación de precios de cinco años para que el
análisis capture momentos de euforia, caída y recuperación. Aquí van
algunos aspectos interesantes:

Si aprendimos algo en éstos
últimos años, es que existen dos riesgos básicos a la hora de tomar
decisiones financieras: el riesgo de hacer una inversión y el de no
hacerla. En el mundo de hoy, me parece mucho más riesgosa la segunda
opción, porque muy pocas veces nos ponemos a mensurar cuanto se pierde
por no tomar decisiones. ¿Cuánto perdió el que no arriesgo y no compró
activos en marzo? O ¿Cuánto perdió el empresario que no se animó a
crecer o invertir en un determinado momento?

Supongamos que hace
cinco años una persona tenía u$s 10.000 ahorrados, decide, para ser
cauteloso, guardar ese dinero (billete) en una caja de seguridad y no
hacer nada más. . Muchos interpretan este comportamiento como una
decisión conservadora.

Pero, ¿sabe esta persona los riesgos de
desvalorización que está asumiendo al dejar los billetes en una caja de
seguridad? ¿Sabe que aunque mantenga esos diez mil dólares billete
éstos, hoy, luego de cinco años, quizás valen la mitad en poder
adquisitivo mundial? (medido en soja, petróleo, oro, euros, tierra,
etc.)

Estoy convencido que uno asume más riesgos cuando se
paraliza y no hace nada, que cuando toma decisiones proactivas. Veamos
los siguientes ejemplos:

Si en diciembre de 2004 hubiese
invertido u$s 10.000 en Apple, hoy tendría u$s 105.000, sin embargo si
hubiese optado por invertir en General Electric, hoy solo tendría un
poco más de u$s 5.000.

Moraleja: A largo plazo la bolsa no sube
o baja, hay empresas que se capitalizan y otras que no. Invertir en la
más grande o más segura no implica obtener los mejores resultados. En
2004 Apple era todo riesgo incorporando el producto Ipod.

Si en
diciembre de 2004 hubiese invertido u$s 10.000 en Google, hoy tendría
u$s 50.000 pero si hubiese elegido Microsoft, apenas llegaría a u$s
9.000.

Moraleja: el problema no es solo crecer. Ser más grande o
contar con más trayectoria no da garantías de éxito. En la medida que
uno se hace más grande más difícil le resulta moverse mientras que las
expectativas sobre el crecimiento de la empresa se hacen más evidentes.
La flexibilidad es una ventaja.

Si en diciembre de 2004 hubiese
invertido u$s 10.000 en Petrobras, hoy tendría u$s 54.000, si lo
hubiese hecho en Chevron, hoy tendría u$s 13.000. Quien hubiese dicho,
en ese entonces, que en materia energética, invertir en Brasil
terminaría siendo mejor negocio que en EEUU. Es la teoría del cisne
negro, hay veces que apostar a lo obvio no trae buenos resultados y
apostar a lo inesperado es lo que hace la gran diferencia. Este ejemplo
también derrumba algunos prejuicios que al menos yo tenía. Uno de
ellos, por ejemplo era que no es bueno comprar acciones de empresas con
participación estatal como accionistas. Claramente en mi caso fue error.

Si
en diciembre de 2004 hubiese invertido u$s 10.000 en Tenaris hoy
tendría 44.000 dólares y si lo hubiese hecho por ejemplo en Cresud, hoy
tendría un poco menos de u$s 11.000. Quien diría que una empresa
industrial en Argentina cuadriplicaría el rendimiento de una empresa
ligada al campo.

Entre las empresas de mayor capitalización del mundo hoy están:

Exxon: u$s 500.000 millones

Petrochina: u$s 435.000 millones

China Moblile: u$s 344.000 millones.

Gazprom (Rusia): u$s 339.000 millones

Petrobras: u$s 270.000 millones (más que el PBI de la Argentina)

Vemos
entonces que el dominio del mundo hoy se reparte entre una empresa
americana, dos chinas, una rusa y una brasileña. El BRIC en su máxima
expresión demuestra que a los países lo hacen no solo sus gobernantes
sino la actitud de sus habitantes y empresas.

Finalmente, para
tener en cuenta, en Japón hoy Nintendo es la tercer mayor empresa en
capitalización bursátil, luego de Toyota y Banco Mitsubishi. El consumo
juvenil y la industria del entretenimiento están cambiando la
valorización de las empresas. Como digo siempre nunca subestime el
consumo de los más jóvenes (sub-27) a la hora de invertir, representan
el 50% de la población mundial. Apple es otro buen ejemplo.

Conclusión.
Estos años me enseñaron a ver que ser conservador tiene su riesgo. Que
comprar solo empresas grandes con trayectoria, no me garantiza nada,
que las grandes diferencias se hacen apostando a lo inesperado. Que
cuando uno invierte en algo, pone en juego su percepción sobre el
futuro, y no hay universidad, libro, manual, académico o gurú que pueda
describirme como será el futuro. Si alguien cobra por ello, le debe
estar mintiendo porque si éste sabe como viene el futuro, no se ganaría
la vida contándoselo a usted.

Como me dice siempre el Lic. Armando Ramirez, el mercado siempre da revancha, esta en uno saber tomarla y a
ésta altura de la vida, ser extremadamente conservador no es la forma
de hacerlo. La idea es saber administrar el riesgo, no evitarlo.